Los científicos utilizan una serie de conceptos para definir las relaciones que se establecen entre seres vivos. Uno de esos conceptos es el llamado amensalismo. En este artículo te vamos a contar en qué consiste este fenómeno y aportaremos algunos ejemplos que aclaren su significado.

¿Qué es el amensalismo y para qué sirve?

El amensalismo es una relación biológica entre dos organismos que viven en un mismo hábitat. En dicha relación, uno de ellos impide que el otro se desarrolle o sobreviva. Por lo general, el perjudicado suele ser el de menor tamaño. Lo interesante de este fenómeno es que el otro organismo, el que se impone, ni siquiera percibe su presencia.

Por tanto, la finalidad del amensalismo es que dos organismos no puedan sobrevivir en el mismo espacio. Esto se consigue normalmente a través de la producción de sustancias tóxicas que impiden la supervivencia de otras especies. En consecuencia, crean un espacio inhabitable para el resto. De hecho, es una acción neutral para sí mismo, pero muy negativa para los otros organismos. El «fuerte» saca su instinto de supervivencia y hace todo lo posible por instalarse en ese lugar. No obstante, y a pesar de todo, no saca ningún beneficio de ello, simplemente un emplazamiento nuevo.

Algunos ejemplos de amensalismo que podemos encontrar son…

Es un fenómeno más común de lo que podemos imaginar. Está a nuestro alrededor y no somos conscientes de ello. Con estos ejemplos podrás comprobar que el amensalismo no solo se da en organismos, sino que aparece en todo tipo de seres vivos.

  • El ejemplo más claro es el ejemplo de los hongos. Los hongos sobreviven gracias a que absorben los nutrientes del medio, ya que no realizan la fotosíntesis. Por tanto, al absorber todas las sustancias, impiden el crecimiento de otras especies.
  • Otro ejemplo son las hojas de pino. Las hojas de pino presentan cierta toxicidad, porque cuando caen, impide que las semillas de la zona logren germinar. O la sombra que generan altos árboles de hoja espesa impiden que la luz llegue al suelo.
  • Un ejemplo más común aún son las pisadas. Cuando cualquier persona o animal pisa las hierbas, impide que el resto de especies puedan alimentarse de ellas.
  • Asimismo, cuando se instalan especies en una zona y destruyen el hábitat de los autóctonos, también es un caso de amensalismo. Por ejemplo, la propagación de cotorras argentinas en España, que afectan a la población de murciélagos de la zona.

El término amensalismo no es sinónimo de competencia

Se tiende a confundir estos dos conceptos, pero hay una diferencia clave entre ellos. Aunque ambas son relaciones biológicas, en la competencia, dos especies luchan por instalarse y obtener el mismo recurso, indispensable para que estas puedan sobrevivir. En este caso, hay un «ganador» (el que se instala) y un «perdedor» (el expulsado). Sin embargo, en el amensalismo ninguno de los dos sale beneficiado. Se establece un vínculo neutral.

Tampoco de comensalismo

En el comensalismo, una de las partes se ve beneficiada de este acto, mientras que la otra especie se encuentra neutral. Un ejemplo de comensalismo puede ser la creación de un panal de abejas en un árbol. Las abejas pueden desarrollarse y fabricar la miel, mientras que el árbol no obtiene nada ni es perjudicado.

La naturaleza es increíble y, tras estudiar estos fenómenos, parece que la supervivencia del ser humano está directamente relacionada con estos actos. Realizamos las mismas acciones. Piénsalo. Como en el amensalismo, cuando nos instalamos en otro lugar, también luchamos porque nuestra especie sobreviva. Hacemos lo posible para conseguirlo y, en la mayoría de ocasiones, sin darnos cuenta.

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Fuente: Ecotrendies
Asuntos Verdes