La mitología de los aborígenes australianos hace referencia a unas aves rapaces que usan el fuego para cazar. Tras seis años de investigación, unos científicos determinaron que hay especies que provocan el fuego como estrategia de caza.

Cuando comienza la estación seca en el Norte de Australia, hay algunas especies rapaces que aprovechan la ocasión para salir de caza. El momento es propicio pues muchos animales pequeños huyen del fuego y pueden ser atrapados con facilidad.

En el momento en que el fuego se comienza a extinguir, algunos pájaros toman pequeñas ramas en llamas en las patas y las colocan en nuevos focos para favorecer nuevos incendios.

Estos hechos forman parte de la mitología de los aborígenes de Australia. Sin embargo, el científico australiano Bob Gosford, ornitólogo del Central Land Council en el Territorio del Norte, está convencido que se trata de algo más que una simple leyenda.

Especies rapaces que aprovechan el fuego.

Milano Negro (Milvus migrans).

Es un ave de tamaño medio, coloración oscura y largas alas. La cabeza es gris, tiene bordes en las alas y la cola es pardo grisácea. Es muy oportunista y se adapta fácilmente para conseguir comida.

Milano Silbador (Haliastur sphenurus).

Tiene un tamaño de 51 a 59 cm  y suele pesar entre 600 a 1000 gramos. Suele tener una dieta conformada por pequeños mamíferos, aves, reptiles, anfibios, peces y carroña.

Halcón berigora (Falco Berigora).

Es originario de Australia y Nueva Guinea. Suele tener hasta dos tipos de plumaje: marrón oscuro y claro. Suele medir entre 40 a 50 centímetros. El pico suele ser de color azul claro y los ojos marrones.

Las tres rapaces descritas se caracterizan por “usar el fuego” para cazar. Para profundizar el estudio, los investigadores realizarán experimentos bajos condiciones controladas para entender mejor cómo actúan.

Un nuevo vector para generar fuego.

Tanto el ornitólogo Bob Gosford como el ambientólogo Mark Bonta, de la  Universidad Estatal de Pensilvania, EE.UU., pasaron seis años recopilando testimonios de residentes, agricultores, aborígenes, guardas forestales y otras personas que hacen vida en la Australia Occidental.

En las entrevistas evidenciaron que el comportamiento de las aves está muy extendido. Los testimonios abarcan incluso los trópicos de Queensland y la costa este del país.

A pesar de la extensa documentación, algunos científicos permanecen escépticos ante la  práctica de las aves rapaces. Piensan que aún faltan soportes científicos  para darle validez al argumento.  

A pesar de las adversidades a las que se enfrentaron el grupo de investigadores, muchos expertos consideran que se trata de un fenómeno fascinante que muestra la habilidad de las aves para buscar alimento.

De hecho, el comportamiento es copiado por los miembros más jóvenes de la población. Hasta ahora, los seres humanos y los relámpagos han sido considerados las únicas fuentes para generar el fuego en Australia. Sin embargo, las aves de presa han estado en esta tierra durante 40.000 años.

Más información: bioone.org

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Asuntos Verdes